Cuarenta años tras los pasos de Gurdjieff

Fuchs, John

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Cuarenta años tras los pasos de Gurdjieff

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Una guía para el trabajo práctico sobre sí mismo

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Fragmento del libro / Págs 100- 102

El anhelo de libertad proviene de una necesidad —y también de una premonición o “sabor anticipado”— de la libertad y de lo que podría significar ser libre. En el estado de sueño despierto, la sensación de libertad surge del reconocimiento de su ausencia. Cuando estoy dormido, durante la noche, me es imposible saber lo que es la libertad, pero en mi sueño despierto, durante el día, puedo reconocer que es posible ser libre, al comenzar a darme cuenta de que estoy en una prisión cuyos barrotes y carceleros han sido creados por mí. Por lo tanto, la primera pregunta que me puedo formular es: “¿De qué deseo liberarme?”

La premonición de libertad proviene de las observaciones sobre qué es lo que me aleja de ella. Podría reconocer, luego de un largo trabajo de observación de mí mismo, que la identificación me mantiene en mi estado de sueño. Cuando estoy identificado, mi perspectiva, valoración y evaluación de las impresiones es limitada y subjetiva. Si estoy identificado, nada nuevo puede ocurrir. La imagen creada por la falsa personalidad fortalece la identificación. Sólo puedo comenzar a ser libre una vez que haya visto y, eventualmente, haya dejado de lado esa imagen falsa de mí mismo.

Para que exista la posibilidad de algo nuevo, de alguna ayuda o de alguna comprensión interior, tengo que estar “no apegado”. Si hay una apertura, un desapego de las cosas (mis “posesiones”, mi negatividad o mi propia manera de sufrir, que alimentan mi personalidad), si puedo separarme de mi imaginación, entonces existe la posibilidad de alcanzar un estado de desapego. Es a partir de este estado que puedo comenzar a trabajar en otro nivel. Un apego o identificación que toma posesión de la totalidad de mí puede servir a lo “positivo” o a lo “negativo”, pero cancela toda posibilidad de sostener al mismo tiempo tanto las fuerzas positivas como las negativas. Sólo cuando podemos sostener lo negativo y lo positivo a la vez, existe la posibilidad de que ingrese una tercera fuerza, la fuerza neutralizante.

Todo esto está muy lejos de nosotros. ¿Dónde comenzar mi trabajo sobre la libertad: tal como soy, en el estado en que estoy? Una máquina no puede ser libre, por lo tanto necesito liberarme de la mecanicidad. Cuando soy mecánico, estoy dormido; en este estado, no existe la posibilidad de escoger. Lo contrario a esto, es el estado de conciencia, en el cual yo puedo escoger. ¿Cómo puedo alcanzarlo? Ese estado se inicia con una calma interior, yendo hacia un silencio interno, hacia un vaciarse, hacia un vacío, para que tenga lugar un escuchar interior. En ese estado de calma, podría manifestarse una atención que me conectaría tal vez con una conciencia superior. Si mi mente “exterior” funciona en el lugar que le corresponde y no toma posesión de la totalidad de mí, si esa mente se pone “en neutro”, sin rememorar el pasado ni anticipar el futuro, entonces algo puede suceder en el momento presente. Pero eso todavía está muy lejos de mi estado actual. Déjenme dar algunos ejemplos de lo que significa estar libre y estar en prisión.

Conocí a un profesor de matemáticas con un intelecto bellamente organizado quien vivía como si la vida pudiese “resolverse” con la mente. ¿Es posible la transformación para una persona que viva en ese estado? ¿Puede una persona así recibir algún pensamiento nuevo o estar libre de la identificación? Él me preguntó: “¿Qué es la libertad? ¿Cómo puedo separarme de mi forma de pensar, meramente intelectual y que no me permitesentir?” Estaba comenzando a reconocer la forma habitual como funcionaba su mente y cómo ella se convertía en una barrera que no le permitía expresar las emociones hacia su esposa, sus hijos y hasta sus estudiantes. Comenzaba a darse cuenta de que, al liberarse de su mente, podía crear una vida nueva y diferente.

Otra persona de mi grupo reaccionaba cada vez que se hablaba del cambio de manera de pensar y la transformación y respondía: “Bueno, yo soy así; ¡qué le voy a hacer!” Sin embargo, ella sí podía hacer algo si se daba cuenta de cuán encadenada estaba a la aceptación acrítica de sí misma tal como es. Liberarse a sí misma de su actitud recurrente y reconocer su aceptación mecánica (“yo soy así”) la incentivaría a hacer esfuerzos y a salir de su prisión.

Información adicional

Peso 0.30 lbs
Páginas

117

ISBN

980-6404-09-2

Autor

John Fusch

Edición

1era

Colección

Colección Paracotos

Dimensiones

14,5 X 21 cm

Encuadernación

Rústica

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